Diseño Circular
para un Mundo
en Cambio.

¿Os cuento un secreto?

Tengo un par de botas que me compré de forma casual hace más de quince años. Las adoro; son versátiles, sencillas, especiales y cómodas a más no poder, y lo cierto es que me representan de una forma que no alcanzo a explicar… con ellas me siento más yo.

Esta identificación plena que a veces sentimos con un producto o un servicio no es fruto de una casualidad, te aseguro que alguien ha pensado en ti, (en tu perfil específico como usaria/o) a la hora de crearlo y ha acertado de pleno.

Tras más de veinte años trabajando en comunicación visual he experimentado una y otra vez ese proceso que permite diseñar de forma genuina y auténtica para conectar con la audiencia y permanecer en un mundo lleno de opciones y en cambio permanente.

Para conseguirlo considero que existen dos factores fundamentales:

1. Antes de poner en marcha la creatividad hay que investigar en profundidad.

El objetivo es descubrir las motivaciones reales de las personas. Cuando das con ellas, su esencia se convierte en el punto de conexión y sigue resonando con el paso del tiempo.

2. Una resolución gráfica de estilo simple y que da en la diana.

Si el diseño logra comunicar esas motivaciones reales de las personas de forma sencilla y certera, se convierte en un sistema de comunicación flexible, adaptable e imperecedero.

Como mi propuesta va de diseño circular, y el nombre tampoco es fruto de la casualidad, voy a añadir dos ingredientes más en esta receta:

3. La naturaleza como fuente de inspiración.

Las fuentes de inspiración pueden ser múltiples, pero cuando la observación se enfoca en el origen, las soluciones son más auténticas y universales.

4. Economía circular y modelos de bajo impacto en CO₂.

Son valores emergentes y hay que conocer quién y cómo los está comunicando de forma veraz e innovadora. Si quieres estar al día puedes suscribirte a mi NEWSLETTER, El Circulómetro.

Esta suma de factores, aderezados con una pizca de inspiración (que tiene que pillarte trabajando), permite llegar a soluciones simples de contenido poderoso, que se adaptan de manera precisa y constante a las necesidades reales de las personas…

…Como esas botas que siempre te hacen sentir bien.

Design
Thinking

¿Has oído hablar del Design Thinking? Si la respuesta es «sí, pero no sé explicarlo bien», o directamente «no», te animo a conocerlo porque, créeme, merece la pena.

Es un método donde las protagonistas son las personas.

Hablar y observar a los usuarios/as nos permite entender ese mar de fondo que explica qué necesitan, qué les frustra y qué les haría la vida más fácil. Con esa valiosa información, se abre la creatividad a lo grande, generando ideas que pueden parecer descabelladas pero que llevan la innovación más lejos. Luego llega el momento de poner los pies en la tierra: se testan las ideas de nuevo con personas reales y se descarta lo que no funciona para converger en soluciones realmente acertadas, innovadoras y con un impacto real.

En este esquema puedes ver cómo uso esta metodología en mis trabajos.

Los cinco pasos

Es sencillo. Es lógico.
Un buen diseño siempre sigue este recorrido. Dependiendo del proyecto, puede tomar tres días o tres meses, pero el proceso es el mismo.

Estos son los cinco pasos clave por los que, sí o sí, hay que pasar:

1. INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA

¿Disparas a todo lo que se mueve o eliges nítidamente tu público para centrar el tiro? La visión de una realidad a priori puede ser generalista y en base a estereotipos. Sin investigación y sin contrastes, tu proyecto resultará uno más entre otros, y si logra conectar con la audiencia será por pura casualidad. Por tanto, la investigación es la clave transformadora y es la base de un diseño que acierta e innova.

Herramientas: información sobre mercados y consumidores del sector, encuestas, observación en campo, entrevistas, triadas, mapas de empatía y arquetipos de usuario/a.

2. ENTENDER TU NEGOCIO

Diseñar sin conocer a fondo tu negocio y su entorno nos hará mediocres. Por eso, toca mirar hacia dentro y pulir tu propuesta de valor y entender cómo te posicionas en el mercado. Tan fácil como dar respuesta a dos preguntas: ¿qué te hace único/a? y ¿cómo quieres ser percibido frente a los demás? Esta visión estratégica te hará encontrar tu lugar en el mapa y sentirte con un diamante entre las manos.

Herramientas: Business Model Canvas, The Brand Key, Benchmarking o Mapa de posicionamiento.

3. IDEAR

¡Llegó el momento de divertirnos a lo grande!

Las decisiones estratégicas derivadas de la investigación son nuestro marco de acción, esta certidumbre nos permite arriesgar a tope con ideas disruptivas e innovadoras. ¡Llegó la tormenta de ideas! No te cortes un pelo, aquí todo vale (hasta que la realidad nos diga lo contrario).

4. PROTOTIPAR Y TESTAR

Si algo no funciona, es ahora el momento de descubrirlo. Nuestras ideas se materializan en formatos concretos: un packaging, una web, una marca… y tenemos que verificar de una forma rápida y real que están coordinados y que funcionan de cine. Los evaluamos con los usuarios para obtener feedback y refinar las soluciones.

5. PRODUCTO FINAL

¡Nada produce más satisfacción que ver a personas felices interactuando con tu producto! Un diseño basado en la investigación impacta y se adapta al cambio. Por eso, tu producto será elegido y, con el tiempo, generará confianza y fidelidad.

Y lo mejor de todo: si tu propuesta es circular, su éxito irá más allá del balance económico, aportando valor social y medioambiental.

El diseño circular comprende el entorno, mira a través de los ojos del usuario, se resuelve con sencillez y evoluciona adaptándose al cambio, a las personas.

Suscríbete a la NEWSLETTER gratuita El Circulómetro.
Marcas Circulares vs. Marketing Verde.
+ Regalo:  Miniguía de Comunicación Circular (Sin Aditivos)